23 dic. 2011

EL MALABARISTA

¿Cuántos de ustedes han visto a un malabarista con tres o más bolos tirándolos hacia arriba y formando un círculo en el aire con ellos? Su atención y preocupación, mientras lanza los bolos al aire y los recoge, no está en sus manos ni en los bolos en sí, sino en el punto más alto calculado, que alcanza cada uno de sus bolos, sobre el cual fija su vista.-

La ligereza de sus manos muestra su habilidad para atrapar cada uno de ellos, y soltarlos inmediatamente lanzándolos nuevamente hacia arriba. Sus manos están entrenadas para manipular y controlar dos, tres, cuatro, o más bolos al mismo tiempo. Jamás he visto a un malabarista haciendo su espectáculo usando un solo bolo; si así lo hiciera, lógicamente no sería malabarista; nadie lo admiraría ni lo contrataría.-

Si usamos, alegóricamente, esta ilustración del malabarista para poder compararla con nosotros los seres humanos, podríamos decir que cada bolo que usa el malabarista representa cada situación en nuestras vidas que debemos de mantener en movimiento, centralizando cada una de ellas, en el punto más alto:

1-El matrimonio, 2-Los hijos, 3-El trabajo, 4-La escuela, 5-Nuestra situación financiera, 6-Las relaciones sociales, y por último, 7-Nuestra relación con Dios. Irónicamente, la No. 7 debería de ser nuestra principal prioridad, la número 1.-

Tenemos la tendencia a concentrarnos en una misma situación y hacemos caso omiso a las demás. Nos engañamos creyendo que el logro o éxito en una de nuestras áreas, es indicación de que hemos logrado las demás, cuando la verdad es otra y a veces ya muy tarde nos damos cuenta que estamos a punto o ya hemos fracasado en las demás…

Hemos visto a muchas personas talentosas enfocando sus vidas hacia un solo propósito, el obtener un respetable prestigio basado en sus logros económicos. ¿A cuántas mujeres y hombres, hemos visto que por involucrarse en sus relaciones sociales descuidan sus hogares y fracasan en sus matrimonios?

El hombre o la mujer que pone todo su empeño en un rubro de la vida y desdeña a los demás, es casi imposible que sea una persona exitosa. Esta es la situación que el pueblo cristiano está viviendo actualmente. Podríamos aplicar un famoso adagio que dice: “A Dios rogando y con el mazo dando” ¿Te suena familiar este dicho?

Estamos afanados por los logros materiales que hacemos a un lado los espirituales. Hemos convertido a Dios, como el “genio de la lámpara de Aladino”, cuando necesitamos de él, frotamos la lámpara y queremos que el Creador del Universo aparezca y se sujete a nuestra voluntad, complaciendo todos nuestros deseos; en lugar de ser nosotros los que debiéramos vivir sujetos a su Voluntad y complacer sus deseos.-

Cuando nos sujetamos a su Voluntad, todos “los bolos” se nos sujetan en el aire, porque el adiestra nuestras manos para pelear.- (Salmo 18:34). Si mantenemos nuestra mirada en el punto más alto de "cada uno de los bolos" nos daremos cuenta que ese punto Alto y Sublime, está en Cristo Nuestro Salvador.-

Es la única manera de ir “de triunfo en triunfo” (2 Corintios 2:14), a medida que le vamos demostrando nuestra fidelidad. Pablo le dijo a Timoteo: (1Ti 4:15): "Ocúpate en estas cosas; permanece en ellas, para que tu aprovechamiento sea manifiesto a todos".

Desde el momento que ponemos nuestros ojos en las cosas materiales, estamos "remando contra la corriente", estamos luchando contra Dios. A lo mejor somos malabaristas exitosos de un “solo bolo”, pero obviamente los demás, estarán tirados en el piso alrededor nuestro.

"Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas" Mateo 6:33-(RVR1960)

¡SHALOM!

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