28 jun. 2012

HUMILLAOS DELANTE DEL SEÑOR, Y EL OS EXALTARA

La vida de todo creyente es de altos y bajos. Algunas veces nos sentimos como “superman”, con una fe capaz de derribar muros montañas; pero en algunas otras, esa fe sucumbe ante los problemas que nos abaten. La razón está en que aun siendo creyentes fieles al Señor, somos susceptibles de sufrir problemas, como el resto de la humanidad y estamos expuestos, las veinticuatro horas del día, a los ataques del enemigo.

A veces la magnitud de nuestro problema es tan grande que nuestra raquítica fe nos hace dudar, hasta llegar a pensar que Dios no puede solucionarlo. Recuerda que sin fe es imposible agradar a Dios. Muchos de nosotros, desafortunadamente, buscamos nuestras propias soluciones creyendo que somos autosuficientes y capaces para resolverlos.

Cuando Pedro y los demás discípulos quisieron sacar al demonio de un muchacho epiléptico, no pudieron. El Señor les dijo que era por su falta de Fe y que ese “género” solamente salía con oración (la palabra “ayuno” no aparece en los manuscritos originales).- ¿A qué género se refirió el Señor? Lógicamente a LA FE, no se refería al demonio; si hubiera sido a este último, hubiera sido necesario atar al muchacho o mantenerlo preso hasta después que oraran.

Hay textos en la Biblia que nos dicen “orad en todo tiempo” “Orad sin cesar” “la oración del justo puede mucho”, etc., pero nos olvidamos de ello y tratamos de hacer las cosas a nuestra manera; y solamente cuando tenemos las aguas hasta el cuello es cuando clamamos a Dios.

Hay mucha gente que trata primero de resolver sus problemas por medio de la intervención humana, o por medio de acudir a los santos, espiritistas, brujos, hechiceros, etc., y a Dios lo toman en cuenta hasta última instancia.-

En el libro de Jeremías encontramos al pueblo de Israel que se había apartado de Dios haciéndose “devoto” de La Reina del Cielo (Uno de los nombres de Semiramis, a la que la Iglesia Católica llama María). Dios permitió que el diablo obrara haciéndose pasar como La Reina del Cielo y súbitamente Dios le canceló el permiso a Satanás y le dijo al Pueblo de Israel: “Se encomendaron a la Reina del Cielo, líbrelos ahora la Reina del Cielo, YO NO OIRE.-

Cuando acudimos directamente a nuestro Padre Celestial, en el Nombre Poderosos de Jesus, la respuesta no se hace esperar. Hay un refrán que dice: “Dios aprieta pero no ahorca” y en la Biblia Dios dice: “Clama a mí y yo te responderé”.-

Esto lo podemos comprobar en el siguiente relato bíblico: Pablo y Silas que habían sido azotados y puestos en la cárcel por predicar al Cristo Resucitado, no se amilanaron, a pesar de que sus vidas corrían peligro, más bien se pusieron a cantar salmos y a orar, y los resultados fueron: un movimiento telúrico, que destruyó la cárcel donde estaban, sin sufrir ningún daño; y además, los grilletes y cadenas se soltaron de sus manos y pies y cayeron y de esa forma fueron liberados.

Santiago 4:7-10, nos aconseja lo que hay que hacer ante nuestros problemas: “Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros. Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros. Pecadores, limpiad las manos; y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones. Afligíos, y lamentad, y llorad. Vuestra risa se convierta en lloro, y vuestro gozo en tristeza.

<Humillaos delante del Señor, y él os exaltará>. En esta última frase esta la respuesta a nuestros problemas.

!SHALOM BERAJOT!

By Juan F. Roa

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