3 sept. 2012

¿POR QUE LA GENTE SE OLVIDA DE DIOS?

¿Alguna vez te has hecho esta misma pregunta? En el Libro de Jueces Capítulo 2, del texto 6 al 10, podemos encontrar apoyo para desarrollar el tema de hoy, desglosándolo en 3 PARTES. Leámos:
"Cuando Josué se despidió del pueblo, (1)- los hijos de Israel <se fueron a tomar posesión cada uno de su heredad>.... El pueblo (que) <había servido a Jehová todo el tiempo que vivió Josué>, y también <mientras vivieron los ancianos que sobrevivieron a Josué>, <los cuales habían sido testigos de todas las grandes obras que Jehová había hecho en favor de Israel>.

(2)- Pero murió Josué hijo de Nun, siervo de Jehová, a la edad de ciento diez años, y lo sepultaron en su heredad, en Timnat-sera, en los montes de Efraín, al norte del monte Gaas, y murió también toda aquella generación, por lo que la generación que se levantó después no conocía a Jehová ni la obra que él había hecho por Israel.

(3)- Esos israelitas hicieron lo que ofende al Señor y adoraron a los ídolos de *Baal. Abandonaron al Señor, Dios de sus padres, que los había sacado de Egipto, y siguieron a otros dioses —dioses de los pueblos que los rodeaban—, y los adoraron, provocando así la ira del Señor.

RESPUESTA # 1: Una de las principales razones por las cuales la gente se olvida de Dios, es porque prefieren servir a las riquezas antes que a Dios, porque prefieren buscar primero las añadiduras antes que el reino de Dios.

Josué al despedir al pueblo, también les entregó a cada uno su heredad, la posesión de las tierras, con las cuales se dedicaron a la producción agrícola y ganadera, que les generaba dinero y se fueron olvidando del Dios que con grandes portentos y maravillas, los había sacado del cautiverio en Egipto.

En este particular Cristo fue bien claro al decir que <Nadie puede servir a dos señores, pues menospreciará a uno y amará al otro, o querrá mucho a uno y despreciará al otro. No se puede servir a la vez a Dios y a las riquezas>. (Mateo 6:24).-

También Jesucristo le aseguró a sus discípulos <que es difícil para un rico entrar en el reino de los cielos>. (Mateo 19:23)... pero no imposible, porque "no hay imposible para Dios". -Un ejemplo clásico, de esto, lo podemos leer en el pasaje bíblico de Lucas 18:18-23.

RESPUESTA # 2: Pablo, en Romanos 10:14, nos dice algo muy lógico, referente al tema que hoy nos ocupa: "Ahora bien, ¿cómo invocarán a aquel en quien no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán si no hay quien les predique?"

Ya Josué, el que ejercía el liderazgo, el pastor del rebaño, testigo ocular de las maravillas que Dios hizo desde Egipto, había muerto; y no solamente él, pues, los ancianos que también habían contemplado, con sus propios ojos, las maravillas de Jesús en el desierto, murieron.-

Obviamente, la nueva generación se fue olvidando poco a poco de Dios, pues ya no había alguien de <la vieja generación> que les recordara lo que Dios había hecho por ellos.

Algo parecido sucedió con los discípulos y apóstoles del Señor Jesús, que le abandonaron momentáneamente, y si no se les aparece, ya resucitado, probablemente el evangelio nunca se hubiera extendido o nunca hubiera llegado hasta nosotros.-, pero todo esto sucedió para que se cumplieran las palabras del Señor cuando dijo:

—Todos ustedes me abandonarán...., porque está escrito: »“Heriré al pastor, y se dispersarán las ovejas.”Pero después de que yo resucite, iré delante de ustedes a Galilea" (Marcos 14:26-28 y Zacarías 13:7).-

RESPUESTA # 3: Porque el ser humano está acostumbrado a ver y a palpar. La nueva generación, que se levantó después de Josué y los ancianos, demandaba como "dios", a alguien que todos pudieran ver y tocar. Se negaban a creer en un Dios Todopoderoso, Unico, Invisible e hicieron lo que ofende al Señor, adorando a los ídolos.

Esa fue una de las razones por la que Dios fue manifestado en carne (1 Tim 3:16). El Señor les dijo a los que le seguian: "Muchos quiseron ver, oir, lo que ustedes estan oyendo y viendo, pero no lo lograron. (Lucas 10:23-25).-

Parafraseando diría: -Bueno, ¿querían <ver a Dios>, tocarlo, oírle? Pues, aquí estoy, óiganme, tóquenme, véanme, porque el que me ha visto, ha visto al PADRE. (Juan 14:9-10).-

Bienaventurados somos todos aquellos que sin haber visto hemos creído, porque <el creer> viene por el oír o leer la bendita Palabra de Dios.-

!SHALOM BERAJOT!
 By Juan F. Roa

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