10 de jul. de 2012

ES NECESARIO QUE EL CREZCA, PERO QUE YO MENGÜE

Tanto en el A. Pacto como en el Nuevo, NO HAY ningún hombre que haya dicho palabras tan sabias y tan humildes como las que dijo Juan el Bautista: “Es necesario que él crezca, pero que yo mengüe” (Juan 3:30). Sin embargo Satanás ha sembrado en el corazón de muchos líderes congregacionales, la idea de querer ser iguales o superiores a Dios.

Estos son los predicadores de la Nueva Era, herederos de La Gran Ramera, que son enemigos de la cruz de Cristo, el fin de los cuales, según Pablo, será perdición, cuyo dios es el vientre, y cuya gloria es su vergüenza; que sólo piensan en lo terrenal. (Filipenses 3:18-19).-

No es extraño observar a estos predicadores fraudulentos que se jactan en los púlpitos hablando de sus experiencias y vivencias, y halagando a los creyentes con palabras y pensamientos metafísicos, como que si eso fuera lo que realmente edifica al pueblo de Dios.

Los nuevos Nabucodonosores del siglo XXI, son los que adjudican a sus propios esfuerzos la construcción de los mega-edificios, canales televisivos, radios, etc., y los ponen como ejemplos, cuando les conviene, de haber sido bendecidos por Dios. Hombres infatuados que se aman tanto, que ya están comenzando a aborrecer al Dios soberano, aún cuando de labios lo honran

Ellos no predican las cosas que Dios quiere que hagamos de acuerdo a lo que en la Biblia está escrito; ¡¡¡NO!!! en su lugar, ellos utilizan frases y pensamientos de otros engañadores. Las mismas congregaciones que en otro tiempo eran conservadoras y radicales en la sana doctrina, han venido cediendo terreno y no es raro escuchar y leer sus mensajes, donde toman como referencia lo que dijo fulano, mengano o perencejo, y no lo que dice Pablo, Pedro, Santiago, Jesús, etc.-

El Apóstol Juan dice que probemos a los espíritus para ver si estos son de Dios, y una forma fácil de probarlos es por medio del lenguaje que estos predicadores usan, pues solo hablan de DINERO y de sí mismos, lo que revela un narcisismo extraordinario, y un amor por la raíz de todos los males. “Por sus frutos los conoceréis”.

Ante Cristo, todo hombre ha de menguar y caer de rodillas. Juan lo manifestó muy bien y fue el sello de su predicación desde que al mismo Jesús le decía que <no se sentía digno ni siquiera de desatar el calzado de sus pies>. Recuerda que hemos sido puestos para servir y NO para ser servidos. Así que… “es necesario que él crezca, pero que yo mengüe”.-

¡SHALOM BERAJOT!
 By Juan F. Roa

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