5 jul. 2012

NADIE LLAMA A JESUS SEÑOR SINO POR EL ESPIRITU.

Pedro nos dice que a Jesucristo, El Padre Eterno le ha hecho Señor y Cristo. Hechos 2:36. El Señor Jesucristo lo confirma diciendo: "Vosotros me llamáis Maestro, y Señor; y decís bien, porque lo soy". Juan 13:13.

En las traducciones de la Septuaginta se omitió el Nombre Sagrado YHWH y se sustituyó por el de Adonay en Hebreo, Kurios en griego y Kyrios en latín, que en nuestro idioma significa, SEÑOR.

Cuando Jesús resucitado, o mejor dicho, cuando el Espíritu de Cristo se le manifestó a Pablo, cuando iba rumbo a Damasco, éste, al caer en tierra le preguntó: ¿Quién eres Señor?. Y el Señor le respondió: Yo Soy Jesús, Hechos 9:3-5. Desde entonces supo conscientemente, que el que le había hablado era el Señor Jesús, [como Espíritu].

Se le presentó en forma invisible, viendo su resplandor y oyendo su voz. Hechos 9:4. Más tarde, Pablo escribió, que hay un solo Señor. Efesios 4:4 y agregó en I Cor. 12:3: Y nadie puede llamar a Jesús Señor, sino por el Espíritu Santo.

Mateo 15:21-28, presentan las dos naturalezas del Señor, la Humana y la Divina, y también nos muestra cómo llamar a Jesús Señor por el Espíritu, mediante el siguiente relato:

“Saliendo Jesús de allí, se fue a la región de Tiro y de Sidón. Y he aquí una mujer cananea que había salido de aquella región clamaba diciéndole: ¡Señor, Hijo de David ten misericordia de mí! Mi hija es gravemente atormentada por un demonio. Pero Jesús no le respondió palabra”.

Aunque le estaba llamando Señor, no era por el Espíritu. Estaba llamando al señor terrenal, al hijo de David, la Naturaleza Humana que nació de María, la que fue bautizada, tuvo hambre, tuvo sed, tuvo frio, tuvo sueño, se cansó, fue tentada, torturada y al final esa Naturaleza Humana murió en la cruz y al tercer día fue resucitada.

“Entonces acercándose sus discípulos, le rogaron, diciendo: Despídela, pues da voces tras nosotros. El respondiendo, dijo: No soy enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel. Entonces ella vino y (1) se postró ante él, diciendo: (2) ¡Señor, socórreme! En primer lugar, se postró delante de la Naturaleza Divina y en segundo lugar, llamó a Jesús, Señor en el Espíritu.

El Señor Jesús haciendo uso de su Poder y Autoridad en su naturaleza divina le dijo: “Oh mujer, grande es tu fe; hágase contigo como quieres. Y su hija fue sanada desde aquella hora”.

Otros versos donde llaman a Jesús Señor por el Espíritu Santo, están en: Mateo 9:27-30; Lucas 18:35-42. Mateo 22:43.

!LA PAZ DE CRISTO!

By Juan F. Roa

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