28 ago. 2011

ORIGEN HISTORICO DE LA PRIMERA TRIADA DE DIOSES:

SEXTA PARTE
Nimrod, Semiramis, y ...Tamuz.
La Historia comienza con un personaje, que el Medio Oriente deificó, (endiosó), por sus hazañas y proezas y que la Biblia lo presenta de la manera siguiente: Cus engendró a Nimrod, (su nombre significa Rebeldía), quien llegó a ser el primer poderoso en la tierra. Este fue vigoroso cazador delante, (en contra) de Jehová; por lo cual se dice: Así como Nimrod, vigoroso cazador delante* (en contra), de Jehová. Y fue el comienzo de su reino Babel, Erec, Acad y Calne, en la tierra de Sinar… Génesis. 10:8-12.

Todo comenzó en la Tierra de Sinar, cuando Nimrod y los demás sobrevivientes del Diluvio edificaron la Ciudad de Babel y comenzaron a construir una gigantesca Torre que llegara hasta el cielo.

Hay dos versiones en referencia a las intenciones de querer edificar una torre gigantesca: 1–Hacerla tan alta, para que en caso de un nuevo diluvio pudieran sobrevivir. 2–Hacerla tan alta para observar más cerca el movimiento astral. Las dos versiones tienen sentido, pero la última tiene más fuerza pues allí nació el sistema agorero más poderoso del mundo y la adoración al Sol.

El Libro, "Babilonia, Misterio Religioso" dice: “Era tan grande y poderosa la impresión que causó Nimrod entre los hombres, que el Oriente está lleno actualmente de sus extraordinarias proezas. Fue el creador del imperio Babilónico y el primer rey puesto sobre la tierra, además de ser rey, también era “sumo sacerdote” de idolatría diabólica y de atrocidades de la peor clase. Finalmente el “sumo sacerdote” Nimrod, murió despedazado por las fieras del campo y su cuerpo fue cortado en pedazos y esparcido por varios lugares. Prácticas similares se mencionan en la Biblia. Jueces 19:29 y I de Samuel 11:7”.

“Su muerte no impidió el desarrollo de aquel sistema religioso-pagano, sino que adquirió mayor fuerza bajo el liderazgo de su esposa, la reina SEMIRAMIS, que lo proclamó ya muerto como EL DIOS SOLAR".

"Poco después de la muerte de Nimrod, la reina Semiramis, que proclamaba ser virgen, quedó embarazada y para justificar dicho embarazo, decía que había concebido al niño que sería el salvador del mundo, por obra y gracia del espíritu de Nimrod, [el DIOS-SOL]". Una imitación del nacimiento de Jesucristo, el verdadero Salvador del mundo.

Ella declaraba que el niño que iba a dar a luz, era la re-encarnación del mismo Nimrod, el Dios-Solar y cuando nació le puso por nombre Tamuz”.

A Tamuz, los hebreos en las Escrituras le llaman también Baal, [el señor de las moscas], el dios del sol, y su significado es “demonio”, del cual se deriva el nombre de Satanás, Baal-Zebub o Belcebú. El titulo de Baales es para todos su séquito de demonios.

Historia Antigua a la Luz de La Biblia dice: “TAMUZ, siendo el hijo de NIMROD, , según la leyenda popularizada en el Medio Oriente, heredó el título de DIOS SOLAR, conocido tambien como BAAL.

El Libro Doctrinas Paganas dice: “La Leyenda, acerca de la re-encarnación del padre Nimrod, en su hijo Tamuz, como el DIOS SOLAR y la deidificación que se le hizo a la madre Semiramis, dio lugar a la creencia en un triunvirato divino. De esa forma comenzaron a adorar al padre, (Nimrod), al hijo, (Tamuz) y a la madre, (Semiramis-conocida como la Diosa Madre) y se convirtieron en la primera triada de dioses nacida en Babel.

“Nimrod, Semiramis y Tamuz fueron usados por Satanás para producir la primera tríada de dioses falsos, La Trinidad, que a veces pareciera ser verdadera por lo que ha abnegado al mundo.

De esa manera nació la primera tríada de dioses: NIMROD, SEMIRAMIS Y TAMUZ, o sea, la primera Trinidad, formada originalmente por dos hombres y una mujer. Esta última, Semiramis, ha llegado a tener una popularidad que excedió a la de Nimrod y Tamuz y que en nuestros días es conocida en la iglesia Católica como María, pero en realidad es SEMIRAMIS, la diosa nacida en Babel. Esto lo explicaré en otro estudio, como también la forma en que se extendió esta creencia, en tríadas de dioses.

Tomado del Libro:
LA TRINIDAD: ¿Mitología o Realidad?
Autor: Juan F. Roa

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