5 sept. 2011

EL PAPA QUE FUE MUJER Y LA SILLA ESTERCORARIA

Uno de los escándalos más grande ... que estremeció los cimientos del la Iglesia Católica fue el caso de una mujer que se las ingenio para convertirse en Papa romano. Se trata de “Juana, “la papisa”, que nació en Ingelheim, cerca de Mainz, Alemania y debido a que en ese entonces a las mujeres se les negaba la educación, viajó disfrazada con un hábito de monje benedictino, juntamente con otro monje de la misma orden desde Fulda, (Alemania) hasta Atenas. Allí rápidamente adquirió tal conocimiento que después, cuando fue a Roma, deleitaba a filósofos, cardenales y teólogos, con sus enseñanzas”. The Chair of Peter, F. Gontard, 1965, p. 190. Una vez elegida como Papa Juan VIII y estando ya embarazada por su amante, el monje benedictino que la ayudó a salir de su país, se descubrió su verdadero sexo”.

“Esto sucedió cuando en el transcurso de una procesión del Coliseo a la iglesia de San Clemente, dio a luz a un niño en plena calle. (Ibíd.). “El reinado de la Papisa fue de dos años, cinco meses y cuatro días, desde el año 855 al 858. Esto la sitúa después del papa León IV (847-55) y antes que Benedicto III, cuyo reinado normalmente lo datan de 855 a 858, pero evidentemente con el fin de no dar lugar a la Papisa”. “Gotfrid de Viterbo, secretario de la Corte Imperial, en su obra de 1185, El Panteón, incluye una nota después del Papa León IV, donde especifica que Juana, el Papa femenino, no es contado”.

EL EXCUSADO DE LOS ANTIGUOS BAÑOS PUBLICOS: Desde ese escándalo que produjo el parto a plena luz pública de una mujer que se había convertido en Papa, se tomaron medidas preventivas, para evitar la elección de otra mujer Papa en la “legítima línea de sucesión apostólica de los papas romanos. Fue entonces que se inventó una extraña tradición en el Vaticano que perduró hasta el tiempo del Papa León X (1513-21), la cual consistía en que los papas, antes de ser coronados, se sentaban en una silla de mármol rojo para ser examinados a fin de probar su sexo.

La silla estaba agujereada pues había sido en realidad un escusado [letrina] de los antiguos baños públicos romanos. Y, de la misma manera como solían restaurar todo aquello que tenía que ver con el gran pasado pagano de Roma, la silla también fue restaurada e introducida en la ceremonia papal. “A esta silla la denominaron entonces como la Sella stercoraria, [la cual podemos ver en la foto, abajo a la derecha], y durante la ceremonia de inspección, un diácono metía la mano por debajo de la silla para palpar los genitales y cerciorarse del sexo del futuro Papa, [tal como vemos en la foto, abajo a la izquierda] y después gritaba ¡Habet!, la gente entonces contestaba ¡Deo gratias!” The Bad Popes, E. R. Chamberlain, 1969, p.91). Continuará……

¡La Paz de Cristo

Tomado del Libro:
LA CUARTA BESTIA
Autor: Juan F. Roa

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