8 sept. 2011

PARA LUEGO ES TARDE


 Durante conversaciones con jóvenes hijos de ...amigos o conocidos, siempre he tratado de predicarles el mensaje de salvación, el evangelio de Jesucristo, el peligro que el mundo ofrece y el riesgo que se corre, si la persona muere lejos de Cristo; sin tener la salvación. Increíblemente, la mayoría siempre me responde lo mismo, diciéndome que el Evangelio es para los viejitos, que ya no tienen mucho que disfrutar del mundo, etc.-

Del otro lado de la moneda, le he hablado también a ciertos amigos y conocidos, que son o están casi en la tercera edad, o sea “viejitos” y la mayoría me dice lo contrario a lo que opinan los jóvenes; “que el evangelio debe de ser para los jóvenes, porque ellos viven afanados en todas las cosas y deleites del mundo: Sexo, dinero, fama, gloria, poder, y todo lo que conlleva lo que el mundo ofrece; pero para un viejo, casi todo eso, son cosas del pasado”.

Una vez llegaba a nuestra congregación, de vez en cuando, un joven a quien yo estaba evangelizando. Cada vez que llegaba, lo miraba que se emocionaba con los cánticos y las prédicas, pero no pasaba de allí. Un día, el último que pude conversar con él, le expuse TODO el plan que Dios tiene para la salvación del alma; el muchacho me escuchó en silencio y asentía con su cabeza en señal de que estaba entendiendo todo lo que le explicaba.

Al final, al verlo compungido y notando que había sido tocado por la Palabra de Dios, aproveché para hablarle del bautismo en el Nombre de Jesús, para perdón de sus pecados; y la respuesta fue inmediata y con tristeza me dijo: ¡Hermano, no puedo bautizarme, porque a mí me gustan las mujeres!.

Yo le respondí: -¿Y usted que cree, que yo soy de yeso, o de madera? A mí también me gustan, pero el Señor tiene un orden para todas las cosas. –Así que, no me sorprende su respuesta, -le dije- Me hubiera sorprendido que me hubiera dicho que le gustaban los hombres y aun así, para esa clase de personas, hay una fuente abierta que todavía puede lavar sus pecados, si se arrepienten. El hermanito esquivó la conversación, se me hizo el loco y se despidió de mi y nunca lo volví a ver. Un día logré preguntarle a alguien que lo conocía y me dijo que se había marchado a Houston, Texas.

Después de mi última conversación con él, pasaron, cerca de 8 o 10 meses y un día mientras comenzábamos una Convención celebrando el aniversario de nuestro ministerio, en el año 2000, recibí una llamada desde Houston, Texas. Era él, que me llamaba diciéndome que se estaba congregando en una iglesia por allá y que venía en camino a nuestra Convención, porque quería que yo lo bautizara personalmente.

Lógicamente, le dije que no era necesario que yo lo hiciera, que su pastor allá en Houston lo podía hacer; pero el insistió diciéndome que como yo era el que lo había evangelizado y adoctrinado, quería también que fuera yo el que lo bautizara, además quería estar con nosotros en la Convención.-

Tristemente, mientras atravesaba el Estado de Alabama, camino hacia la ciudad de Miami, un conductor de un gigantesco camión, manejando bajo las influencias de las drogas, perdió el control y embistió el vehículo que nuestro hermano venia conduciendo, privándole de la VIDA instantáneamente.

Han pasado ya 10 años y todavía, en este momento que estoy escribiendo esto, los ojos se me humedecen al recordar esta terrible tragedia en la que el hermano perdió su vida; no digo su salvación porque eso corresponde a Dios y sus caminos no son nuestros caminos y sus pensamientos no son los mismos que los nuestros. Isaías 55:8.-

Además, él mismo le dijo a Moisés: “Tendré misericordia del que yo tenga misericordia, y me compadeceré del que yo me compadezca. Así que no depende del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia. Romanos 9:15-16.-

Amigo mío: Hay un refrán que dice, <no dejes para mañana lo que puedes hacer hoy>; y la Biblia dice: Si oyereis hoy su Voz, no endurezcáis vuestros corazones. Hebreos 4:7.- Hay personas que anochecen, pero no amanecen, otras están afanadas buscando las añadiduras y se olvidan completamente de Dios.

El fin de todo el discurso oído es este: Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre. Porque Dios traerá toda obra a juicio, juntamente con toda cosa encubierta, sea buena o sea mala. Eclesiastés 12:13-14.-

¡LA PAZ DE CRISTO!
 
By Juan F. Roa

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