18 sept. 2011

NUESTRA RIQUEZA MAS GRANDE


  Proverbios 13:7 nos introduce al presente tema: “Hay quienes pretenden ser ricos, y no tienen nada; Y hay quienes pretenden ser pobres, y tienen muchas riquezas”. No nos afanemos por los éxitos del mundo ni confiemos en sus riquezas materiales, porque ellas no tienen ningún valor absoluto en el reino de Cristo, pues con ellas no podemos comprar nuestra salvación eterna. ¿De qué nos serviría ganar el mundo entero, si perdemos nuestra alma? Mateo 16:26.

El Señor Jesucristo referente a lo anterior nos dice en Mateo 6:23 “Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas”. No se trata de llenarnos de añadiduras y dejar por último el reino de Dios. Para el verdadero creyente, la prioridad de su vida está en buscar LA UNCION, primeramente por medio de los FRUTOS DEL ESPIRITU y entonces vendrán SUS “DONES” por añadidura.

¿Eres tú de los que siempre estás pidiendo que oren por ti? ¿De los que siempre estás llamando al pastor para que ore por otra persona? ¿de los que domingo a domingo siempre están pasando adelante para que le estén imponiendo una y otra vez las manos con ligerezas? [1 Tim. 5:22], o ¿Tienes tú los frutos del Espíritu? Si los tienes, por ende, tienes también sus DONES.

Pero… ¿Cómo lo sabes si los tienes? ¿Has orado por un enfermo y se ha sanado? ¿Has echado fuera demonios? ¿Se ha producido algún milagro en alguna persona, porque tú oraste por ella? Si no lo sabes, nunca lo vas a saber, si no pones en práctica “esos regalos” que Jesucristo ha puesto en nuestras vidas para que su Iglesia este revestida del Poder de lo Alto. La Iglesia somos todos nosotros.-


Jesucristo quiere que nosotros seamos inmensamente ricos espirituales, y que no seamos siervos inútiles que solo sirven para calentar los asientos en nuestras congregaciones. Por eso El nos ha dotado de esas riquezas llamadas “dones" del Espíritu. ¿Acaso no es una riqueza el poder hacer lo que el dinero no puede? ¿Sanar a los enfermos, hacer milagros, liberar a los que están siendo oprimidos por el enemigo, discernir entre lo malo y lo bueno, y lo más importante de todo, LA SALVACION DEL ALMA?

Esos dones espirituales son los que más debemos de anhelar en este mundo, para estar siempre revestido del poder del Espíritu del Señor Jesús, y podamos resistir hasta el día final; porque el enemigo anda como león rugiente buscando a quien devorar, 1 Pedro 5:8.-

Nuestra FE y confianza debe de estar siempre en Jesús, que es el que reparte como él quiere “los dones” entre los creyentes. LA UNCION, esa es la riqueza más grande que podemos anhelar y tener, mientras estamos peregrinando sobre este planeta.

¡LA PAZ DE CRISTO!
 
By Juan F. Roa

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